miércoles, 22 de febrero de 2017

Contra gustos no hay disputas

Las referencias no ayudaron

Hay una expresión referida a los espectáculos que viene a decir que cuando hay 'mucha expectación', acostumbra a producirse una 'gran decepción'.

Me ha ocurrido algo parecido al leer También esto pasará de Milena Busquets. (2) Lo pedí a la biblioteca movido por el entusiasmo con que otro usuario hablaba de él a la empleada del centro. Alguna otra referencia de un espacio televisivo recordaba y abrigaba curiosidad por leerlo.

Desde el principio me chocaron tanto el contenido, que discurría sobre todo en la superficie -lo sensible-, como la manera de contarlo y el lenguaje descarnado utilizado. Tras leer los primeros capítulos me planteé si valía la pena seguir; y continué haciéndolo sin esperanzas de encontrar algo distinto, como así fue.

El relato narra las vivencias de Blanca en primera persona -como si fuera un narrador que retransmite lo que está ocurriendo- durante unos días de verano posteriores a la muerte de su madre, que es el espejo en el que quiere reflejarse la protagonista, intentando encontrar sentido a su experiencia vital: “Mi lugar en el mundo estaba en tu mirada y me parecía tan incontestable y perpetuo que nunca me molesté en averiguar cuál era. No está mal, he conseguido ser una niña hasta los cuarenta años, dos hijos, dos matrimonios, varias relaciones, varios pisos, varios trabajos, esperemos que sepa hacer la transición a adulto y que no me convierta directamente en una anciana.

Cadaqués
lugar donde se ubica
buena parte de la novela
Blanca ha vivido en un entorno que se podría calificar como existencialista (1) donde se imponen las sensaciones y los sentimientos como orientadores del timón de la existencia: “En casa, nunca nadie se sentía culpable de nada, uno pensaba y actuaba en consecuencia y, si se equivocaba, no valía sentirse culpable, se apechugaba con las consecuencias y punto. Creo que jamás te escuché un «lo siento».” El bienestar emocional se construye a flor de piel: 'carpe diem' aderezado de sexo y drogas, si es preciso; asociado a la despreocupación por el porvenir, que es sana cuando nos aleja de la obsesión enfermiza y bloqueadora, la ‘preocupacionitis’.


Milena Busquets
Sin embargo Blanca no se cree en un legado de su progenitora tras la muerte de su padre: “«También esto pasará»…  «El dolor y la pena pasan, como pasan la euforia y la felicidad.»” Vive atrapada en una permanente dicotomía entre dejarse llevar por la fuerza de las emociones y la tensión interior que proyecta el recuerdo de su madre: “Ahora sé que no es verdad. Viviré sin ti hasta que me muera. Me diste los flechazos como única forma posible de enamoramiento (tenías razón), el amor al arte, a los libros, a los museos, al ballet, la generosidad absoluta con el dinero, los grandes gestos en los momentos adecuados, el rigor en los actos y en las palabras. La falta total de sentido de culpa, y la libertad, y la responsabilidad que conlleva.

Transmito mis impresiones, no pretendo con mi comentario desanimar a los que tengan interés en leer esta novela, que se ha vendido mucho y su difusión ha traspasado las fronteras hispanas. Quizá me ha traicionado esperar demasiado de ella debido a su éxito, pero me consuela pensar que de todas las experiencias se puede sacar algún provecho, aunque sólo sea para valorar adecuadamente otras de más agradables.


(2) Libro leído: Milena Busquets: También esto pasará (2014). Editorial Anagrama. Colección: Narrativas hispánicas número 541. Tercera edición 2015. 172 páginas.

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