jueves, 20 de abril de 2023

El respeto en la medicina (1)

La relación médico-enfermo 

Gonzalo Herranz
‘Cuando le oíamos entrar por la puerta ya estábamos medio curados’, le oí decir muchas veces a mi madre hablando del doctor Venanci Castellanos, un médico de familia que tenía su consulta en el barrio barcelonés de Horta y atendía también a domicilio sin importarle el nivel social de los pacientes; la familia de mi madre vivía en Las Casas Baratas, hoy barrio de Can Peguera (1).


El trato del médico con sus pacientes tiene muchas facetas que hay que coordinar para que la atención sea eficaz; junto a los conocimientos científico-técnicos, la deontología profesional juega un papel muy importante que repercute en la salud de los enfermos, un aspecto que trató con profundidad el doctor Gonzalo Herranz, que destacó en su labor en el campo de la Anatomía Patológica y en Ética Médica.

Al inicio del curso 1985-1986 el doctor Herranz pronunció una conferencia en la Universidad de Navarra centrada en el respeto, como una actitud fundamental en el ejercicio de la medicina. A pesar del tiempo transcurrido, su contenido es tan actual como lo era entonces. Leí un amplio resumen que publicó la revista Nuestro Tiempo en noviembre de 1985 de la que he extraído algunos fragmentos que expongo en dos entregas. La intervención completa del doctor Herranz está publicada en internet en el enlace que indico en la nota (*) al final del escrito.

«La responsabilidad del médico es ahora mucho mayor que antes, pues es también mucho mayor su poder. Es tanto lo que la Medicina significa, en términos económicos y en capacidad configuradora de la sociedad, que es preciso preguntarse si los progresos técnicos de los médicos van acompañados de un afinamiento paralelo de su sensibilidad ética; si su creciente dominio sobre lo biológico se asocia a un cuidado proporcionado de la dignidad de sus pacientes…

Para Jean-Louis Lortat-Jacob (2), la noción ética del respeto informa toda la Ética médica y tiene tal fuerza que se basta para prohibir ciertas acciones que le son contrarias, para fundamentar la imprescindible confianza del enfermo en su médico, para elegir la independencia del médico en sus acciones diagnósticas y terapéuticas, cualesquiera que fueran las modalidades de su ejercicio profesional y, finalmente, para imponerse a sí mismo la obligación de la competencia profesional

Cuando se habla de respeto a la vida y a la integridad de la persona humana, en realidad, ¿qué se quiere decir? Mucha gente piensa que el respeto tiene que ver con la corrección educada, con la guarda de las convenciones de la urbanidad. Esas muestras de buena crianza son muy importantes, pues manifiestan una disposición de aprecio hacia ciertos valores culturales y sociales que hacen llevadera, o incluso grata, la convivencia. El respeto que al enfermo debe el médico incluye esas convenciones, pero no se agota en ellas. El médico debe ser correcto en el trato y en el vestir, y, además, atento y puntual con sus pacientes, porque está obligado a comportarse como una persona del alto nivel de educación que se supone en él. Por la particular situación de vulnerabilidad que se da en cada paciente, en la relación médico-enfermo están fuera de lugar la desenvoltura, la ironía o la arrogancia…

Ralph Crawshaw
No son irrelevantes estos aspectos del respeto cortés para comprender la dimensión ética, pues, hasta cierto punto, la prefiguran. Ralph Crawshaw (3) ha descrito como el respeto puede llegar a injertarse en nuestro espíritu como consecuencia de experimentar repetidamente la vivencia de que los débiles también tienen importancia. Por su valor educativo para el estudiante de Medicina y para el médico joven, transcribo estas líneas suyas: “La idea de que los débiles son importantes puede pasarle por la cabeza a una muchacha cuando de pronto se da cuenta de que decir ‘por favor’ no es un simple formulismo que su madre le imbuyó, sino un sutil intercambio de aprecio con otra persona; o a un muchacho, que comprende de pronto que abrir la puerta a un anciano no es un deber pesado, sino que advierte que el momento y el esfuerzo empleados son un regalo que se ha hecho a sí mismo y al anciano. Estos átomos de sensibilidad social, el comprender que la otra persona, aunque débil, tiene sentimientos y necesidades, pueden ser vivencias fugaces. Pero son también los brotes que maduran para convertirse en respeto; son la materia prima del comportamiento humano, la capacidad inicial de comprender que siempre puedo escoger entre lo que es mejor para mí solo y lo que es mejor para el otro y para mí.

De estos principios humildes germina la práctica del respeto. Ahora bien, el respeto como actitud ética fundamental es mucho más que la buena educación. Viene a ser la pieza central, algo así como el sistema nervioso, del organismo ético. La vida moral depende, en su abundancia y en su calidad, de la capacidad de captar los valores morales. Y eso sólo lo conseguimos cuando nuestra sensibilidad ética está afinada por el respeto.

Pero el respeto no es simplemente un aparato sensorial para percibir estímulos morales: el verdadero respeto es un aparato de alta precisión que integra los estímulos morales en una imagen real, libre de aberraciones, fiel, por tanto, a lo que las cosas son en sí mismas. El respeto lleva a reconocer que los demás seres son algo valioso en sí, que existen independientemente de la persona del observador, que poseen un valor propio. El respeto es un poderoso inhibidor de la manipulación caprichosa, de la falsificación de los datos de valor. El respeto vacuna contra el subjetivismo ético. Por eso el hombre respetuoso sabe que él no es el amo del mundo, titulado para tasar en cada momento la cotización de los valores éticos, haciéndolos depender de situaciones coyunturales.

La piedra de toque de los principios éticos viene a ser su operatividad, su capacidad de inspirar buenas acciones, de promocionar la beneficencia de los agentes morales…»

continuará

(*) Gonzalo Herranz Rodríguez (1931-2021): El respeto, actitud ética fundamental en la Medicina. Lección inaugural del curso 1985–86 en la Universidad de Navarra. La intervención completa se puede obtener o consultar en https://www.unav.edu/web/unidad-de-humanidades-y-etica-medica/material-de-bioetica/el-respeto-actitud-etica-fundamental-en-la-medicina

(1) Ver una breve glosa sobre el doctor Castellanos en el enlace https://memoriadelsbarris.blogspot.com/2013/06/reivindicacio-de-can-peguera.html

(2) Ver Jean-Louis Lortat-Jacob (1908-1992): Guide Européen d’Etique et de Comportament professionel. Presentada a la Conferencia Internacional de Ordenes Médicas y de Organismos de atribuciones similares el 14 de enero de 1980

(3) Ralph Crawshaw (1921-2014): Humanism in Medicine — The Rudimentary Process, publicado en The New England Journal of Medicine el 18 de diciembre de 1975. Referencia https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJM197512182932513

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