sábado, 1 de abril de 2023

Amistad social (1)

Medio de perfeccionamiento humano

Tercer fragmento del artículo de Alejandro Llano titulado El voluntariado cultural y social, publicado en la revista Nuestro Tiempo, números 571-572, enero-febrero de 2002.

«...los grupos privados autónomos son capaces de proponerse y gestionar objetivos que trascienden los intereses egoístas o corporativos y que poseen, por tanto, un alcance comunitario de índole “universalista”

continuación

«Para que esto sea viable,
es preciso que al menos un sector de la ciudadanía esté convencido de que existe un bien público definible en términos no puramente económicos ni burocrático-administrativos, sino precisamente en clave social y cultural, cuyos titulares natos son los propios ciudadanos libremente asociados. Y, además, que ocuparse libremente de ese bien público contribuye a su perfección como personas, a alcanzar una vida lograda. Y es que la plenitud de la existencia personal no puede conseguirse en el ámbito meramente privado, que resulta insuficiente para desplegar las virtualidades propias del hombre y la mujer como seres sociales. Como decía Aristóteles, en esta vida se puede prescindir de casi todo, pero no de los amigos. La amistad social es lo más necesario de la vida. En primer lugar, porque sin ella nuestra existencia sería insoportable y, en segundo término, porque potencia nuestra capacidad de acción hasta el punto de que, como también decía el Estagirita, lo que podemos a través de nuestros amigos es como si lo pudiéramos nosotros mismos.

A la realización efectiva de este convencimiento –es decir, de que la vida lograda presenta una ineludible dimensión interpersonal y social- es a lo que denomino “humanismo cívico”. Cada uno de nosotros llega a poseer más plenamente su propia identidad, consigue ser más él mismo, en la medida en que no limita sus objetivos vitales a esos bienes micrográficos que sólo yo y los que más cercanamente me rodean pueden disfrutar. Tal encogimiento equivale a moverse en el plano de lo que el pensador canadiense Charles Taylor denomina “evaluaciones débiles”. En cambio, las “evaluaciones fuertes”, las strong evaluations, son aquellas que me refieren a un círculo más amplio de personas, al menos a todas aquellas que son los “otros significativos”, con los que puede llegar a producirse una “fusión de horizontes”, una coincidencia de anhelos y propósitos que amplían notablemente mi panorama vital (1). Yo no me siento “realizado” con que me dejen hacer de mi capa un sayo dentro de las cuatro paredes de mi casa o de mi oficina. Entre otras cosas porque nadie está facultado para autorizarme o prohibirme lo que debo o no debo hacer en ese cerco personal. Pero es que hay que dar un paso más y percatarse de que –para mi autorrealización- no me basta ese terreno tan reducido y que, en un régimen democrático de derecho, yo estoy facultado para lanzar al espacio público mis iniciativas sociales, sin el desarrollo de alguna de las cuales mi libertad queda esencialmente truncada. Y para ello no tengo que esperar la autorización de nadie. La libertad personal no es una graciosa concesión de los poderosos. Porque, en definitiva, no hay más libertades que las que uno se toma.

En un planteamiento totalitario, la libertad procede de una liberación que viene de fuerzas externas y abstractas, con un carácter descendente. Según un enfoque humanista, en cambio, es la libertad la que da origen a la liberación, con un dinamismo creativo y ascendente. La libertad no puede surgir de un proceso necesario, porque sería algo así como sacar agua de la piedra pómez, es decir, eso que los antiguos llamaban una “generación equívoca” (2). La liberación auténtica sólo se consigue a golpe de libertad. La libertad es creativa, expansiva, difusiva de sí misma. Parafraseando al místico español, podríamos decir: donde no hay libertad, pon libertad y recogerás libertad.

Este es el secreto a voces que han descubierto las iniciativas de voluntariado: que, para conseguir mayor libertad social, lo que hay que hacer es sencillamente ponerse a ejercitar la libertad. De este modo se enciende una chispa que es difícil de apagar, sobre todo porque tiende inmediatamente a propagarse. La libertad es pegadiza. Y no es verdad, como hemos tenido que oír en este país durante años, que mi libertad termina donde comienza la libertad de los demás. Porque lo cierto es que mi libertad se potencia con la tuya y que, juntas las dos, podemos conseguir objetivos que nunca lograríamos aislados. Como decía el filósofo anglo-irlandés Edmund Burke, cuando los ciudadanos ponen sus voluntades de acuerdo, su libertad concertada es poder. No es extraño por ello que todos los tiranos que en el mundo han existido hayan tratado de sembrar la desconfianza entre sus súbditos, para evitar que su mutuo acuerdo constituyera una amenaza a su despotismo. De ahí que, según señaló la pensadora judía Hannah Arendt, el aislamiento es pre-totalitario: las dificultades para comunicarse representan un anuncio de que la libertad civil está en peligro (3)

continuará

(1) Taylor nos propone su propio concepto de “evaluación fuerte” que está en la base de su propuesta de innovación y transformación del espacio de lo ético. Para hacerlo, en primer lugar Taylor distingue entre lo que llama evaluación débil, en la que simplemente comparamos entre nuestros deseos para dar preferencia al que nos satisface de manera más completa… Por contraposición a esta evaluación débil, para Taylor estamos frente a un caso de evaluación fuerte, cuando introducimos distinciones cualitativas, cuando, por ejemplo, me abstengo de actuar por rencor o por envidia, porque las considero motivaciones bajas y carentes de valor. “En este tipo de casos, sostiene Taylor, nuestros deseos se clasifican en categorías tales como las de lo más elevado y lo más bajo, virtuoso y vicioso… Ellos se juzgan como pertenecientes a modos de vida cualitativamente diferentes: integrado o fragmentado, alienado o libre… Intuitivamente, la diferencia podría ponerse en los siguientes términos. En el primer caso, que podemos llamar evaluación débil, nos preocupan los resultados, en el segundo, evaluación fuerte, nos preocupamos de la cualidad de nuestra motivación, lo que es importante es que a la evaluación fuerte le concierne el valor cualitativo de los diferentes deseos” (Charles Taylor: What is human agency). Extraído de https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-43602013000100017

(2) ‘Tomás de Aquino: “Los antiguos sabios (Aristóteles, Avicena) admitían la 'generación equívoca' conforme a la cual algunos organismos nacían de la materia inorgánica, principalmente en otro tiempo viva, no por virtud de las solas fuerzas de la materia, como quieren los defensores de la generación espontánea, sino ayudados de la influencia de los cuerpos celestes que creían ser de una naturaleza superior.’ Extraído de https://es.wikipedia.org/wiki/Generación_espontánea

(3) ‘
El aislamiento, conjetura Arendt, pre-totalitario, es la condición en la que se asienta el terror: “Su característica es la impotencia en cuanto que el poder siempre procede de hombres que actúan juntos [...]; por definición, los hombres aislados carecen de poder’ (Los orígenes del totalitarismo). Extraído de https://repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/6992/1/arendt-benjamin-masa.pdf

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