jueves, 1 de octubre de 2015

El valor del sufrimiento

El gran incomprendido

A través del contraste entre el joven idealista Aleksandr y su pragmático tío Piotr construye Ivan Alexandrovich Goncharov  el magnífico relato de Una historia corriente. Piotr intenta por todos los medios que Aleksandr toque de pies al suelo, pero éste se muestra reticente a seguir los consejos de su tío. La esposa de su tío es más comprensible con los vaivenes emocionales de Aleksandr y sus ensoñaciones. En un fragmento de la obra Aleksandr escribe a su tía mostrando arrepentimiento por su reacción ante un estado transitorio de desdicha:

“Me avergüenza recordar los tiempos en que me consideraba un mártir y maldecía mi suerte en la vida. ¡La maldecía! ¡Qué miserable puerilidad e ingratitud! Cuánto he tardado en comprender que los sufrimientos purifican el alma, que sólo ellos elevan al hombre y lo hacen más tolerable para los demás y para sí mismo… Ahora me doy cuenta de que no participar del sufrimiento significa no conocer la vida en su plenitud; el sufrimiento contiene muchos elementos importantes, cuyo significado quizá no seamos capaces de comprender en este mundo. Yo veo en esas emociones la mano de la Providencia, que parece proponer al hombre una tarea infinita: progresar, alcanzar un objetivo impuesto desde arriba, batallando incesantemente con engañosas esperanzas y penosos obstáculos. Sí, considero que esa batalla y esas emociones son indispensables, que sin ellas la vida no sería vida, sino estancamiento, mera somnolencia… Cuando termina esa batalla, concluye también la vida. El hombre sólo vive mientras ama, disfruta, sufre, se preocupa y cumple con su tarea.”*

El sufrimiento, ese gran incomprendido. Quizá por tratarse de algo sobrevenido que nos resistimos a aceptar. La fascinación por el bienestar nos aleja de contemplar la vida en toda su plenitud. Escribe Etty Hillesum, una joven judía que murió en el campo de exterminio de Auschwitz: “El hombre occidental no acepta el «sufrimiento» como algo que pertenece a la vida. Y por eso nunca podrá sacar fuerzas positivas de él.”**

*Iván Alexandrovich Goncharov:  Una historia corriente (Obiknovennaia historia) 1847 - Alba editorial 2003 – Colección Clásica. Número LXVIII - Segunda parte. Capítulo VI. Página 470 – Traductor: Víctor Gallego Ballestero
**Etty (Esther) Hillesum: Diario 1941-1943. Una vida conmocionada (Dagboek van Etty Hillesum 1941-1943) – Editorial Anthropos 2007 – Colección Memoria rota. Exilios y Heterodoxias - 14 de julio (1942), martes por la noche. Página 145 – Traductor: Manuel Sánchez Romero


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