miércoles, 28 de octubre de 2015

Relato inquietante

Adicciones juveniles

Hay libros que cuesta leer, no por la forma en que están escritos, ni por el lenguaje que emplean, sino por el tema que tratan y la forma de exponerlo. Es lo que me ha ocurrido leyendo Hecho polvo de Wolfgang Gabel. Nos retrata un ambiente juvenil donde prolifera el consumo de alcohol, la promiscuidad sexual y la droga. El núcleo central de la narración es la drogadicción de Peer, un joven estudiante. Cómo se inicia en el consumo, cómo se va apoderando de su vida y modificando su conducta y cómo repercute en su entorno. Hay otros personajes destacados: Sonja, su madre y Bollerer.

Sonja, coprotagonista de la historia, es una antigua compañera de clase con la que mantiene una relación que le abruma. Está obsesionada en sobreatenderle y controlarlo a través del sexo. La madre de Peer orgullosa de lo que han conseguido económicamente pese a sus orígenes, es sobreprotectora y quiere que su hijo tenga lo mejor, pensando que así prestigia la familia. Bollerer es un antiguo profesor que se convierte en su principal confidente. Le inició en el consumo con el fin de calmarle los dolores de cabeza y después se convirtió en amante ocasional.

Durante el relato se ponen de manifiesto algunas situaciones que acompañan a estos casos: la tardanza del entorno más inmediato en percatarse, la ineficacia de un control excesivo después de detectarlo, la dificultad para desengancharse por la dependencia adquirida y las tentaciones del entorno, las reincidencias tras las curas de desintoxicación… Un atisbo de esperanza aflora al final de la narración, pero el autor se queda en el esbozo.

Me ha recordado algunas dolorosas situaciones que he presenciado en familiares y vecinos, y que difícilmente se comprenden desde fuera. Una de mis tías, que tenía un hijo en esta situación, y estaba desbordada le preguntaba a mi madre: ¿Tú que harías?, la contestación fue “pedir de no encontrarme en la misma situación”.


Aunque los padres se esfuercen en educar y atender a sus hijos para que adquieran madurez y sepan orientar sus vidas, siempre hay un margen de riesgo de que puedan tomar decisiones equivocadas. Es algo que, mal que nos pese, hay que asumir y en esos casos pienso que es fundamental que perciban que cuentan con el apoyo de su familia.

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