Honradez
intelectual
En la página
correspondiente al día de hoy del libro de Agustín Filgueiras Orar… con unas gotas diarias de humor se
cuenta con algún matiz diferente la siguiente anécdota:
“Marcelino
Menendez Pelayo fue director de la Biblioteca Nacional. En cierta
ocasión se le acercó un joven, y le preguntó acerca de un libro, como lo
desconocía le dijo:
-No lo sé.
A lo que contestó el joven:
-Pues se os paga para que lo
sepáis.
Al oír esto el sabio le
respondió:
-Perdón: a mí se me paga por lo
que sé; si me hubieran de pagar por lo que no sé, no habría dinero suficiente
en el mundo.”*
Leyéndola he
recordado la famosa frase atribuida a Sócrates: “Yo sólo sé que no sé nada”,
que según algunas versiones deriva de un fragmento de la Apología de Sócrates de Platón: “Es probable que ni uno ni otro sepamos nada que tenga valor, pero este hombre
cree saber algo y no lo sabe, en cambio yo, así como, en efecto, no sé, tampoco
creo saber. Parece, pues, que al menos soy más sabio que él en esta misma
pequeñez, en que lo que no sé tampoco creo saberlo.”**
Buenos ejemplos de honradez intelectual que contrastan con la actitud de
algunos opinadores profesionales en cuyas afirmaciones se mezcla conocimiento y
pedantería. Pero que también podemos aplicarnos cuando tengamos la tentación de
marcarnos un farol.
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