Realismo y esperanza
Los embarazos de
adolescentes centran el tema de la película mejicana Punto y aparte (1) dirigida por Francisco del Toro. Miroslava y
Aline son las principales protagonistas, que proceden de ambientes sociales muy
distintos. Una decide seguir adelante con su embarazo y la otra aborta. Sin
embargo, ambas sufrirán la incomprensión de sus familias y soledad, y sólo se
sobrepondrán cuando encuentren una mano amiga que les ayude a salir del pozo
emocional en que se encuentran, en el caso de Aline será una compañera de estudios,
en el de Miroslava una mujer que le dará cobijo cuando estaba en situación
desesperada. En ambos casos es la fe en Jesucristo la que impulsa a la mano
amiga a esa labor de acompañamiento para superar el trauma.
A pesar de algunas
deficiencias técnicas, la película retrata con realismo las situaciones que
padecen muchas adolescentes presionadas para mantener relaciones sexuales. Cómo
lo viven, sus reacciones y las de sus padres y pareja cuando se manifiesta un
embarazo, el síndrome post aborto, la incomprensión y la soledad. La actuación
de las manos amigas me remite a la labor de algunas asociaciones como
Fundación Red Madre (2) y Casa Guadalupe (3) para atender a mujeres embarazadas
en situación de riesgo y Proyecto Raquel (4), para atender a mujeres y otras
personas que han participado directa o indirectamente en un aborto.
Uno de los temas que se
plantea durante la película es como enfocan las chicas mantener relaciones
sexuales con su novio, divergiendo sus respuestas entre las que dicen que es
mejor esperar y las que piensan que es el modo de tenerlo asegurado a su lado. José
María Contreras, experto en formación de personas, abordó esta situación en una
consulta que le hacía una madre, que se iniciaba con estas palabras: “Tengo una hija
con veintitrés años y me dice que ella no ve la diferencia entre tener
relaciones con su novio o no tenerlas. Dice que si se quieren, por qué no van a
tenerlas.” La contestación decía entre otras cosas: “Cuando una mujer tiene
relaciones con su novio, sobre todo si es con el primero que tiene, se siente
muy enganchada emocionalmente y, en muchos casos, se siente incapaz de dejarlo.
Cosa que al chico no le ocurre. Esto es debido a que los hombres y las mujeres
no somos iguales… La sexualidad en la mujer está regulada por dos hormonas, en
el hombre sólo por una… las consecuencias son que la mujer cuando se entrega,
lo hace mucho más que el varón. Para éste, si no es maduro como persona, una
relación sexual es como un acto fisiológico más.” (5)
(5) José María Contreras: Todo
noviazgo se puede dejar - Alba del tercer milenio, del 23 al 29 de
noviembre de 2007
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