miércoles, 30 de diciembre de 2015

Amistad condicionada

Una vida amenazada

Un internado católico con Francia ocupada por el ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial es el marco en el que se desarrolla la película Adiós muchachos (Au revoir les enfants) dirigida por Louis Malle.

Dos adolescentes, Julien y Jean son los protagonistas. El primero, que tiene un hermano en el centro, va al colegio a regañadientes, mostrando constantemente a su madre el desagrado. Jean se incorpora una vez empezado el curso.

Julien es uno de los líderes de la clase y muestra interés por Jean, compañero de clase y vecino en el dormitorio. Poco a poco irán trabando amistad, aunque Jean se muestra cauteloso debido a su situación, lo que estimula la curiosidad de Julien, que descubrirá que es judío.

Una delación con tintes de venganza, producida por un exempleado expulsado del colegio dará al traste con la protección que había ofrecido uno de los sacerdotes de la escuela a varios chicos judíos, sin que los demás alumnos lo supiesen.

Louis Malle
En cuanto a la situación que vive el país salen mejor parados en el relato los soldados alemanes que los colaboracionistas franceses, que exageran su celo por contentar a los invasores.

Respecto al colegio las quejas de los alumnos, que proceden de familias acomodadas, van dirigidas contra la austeridad. Las prácticas religiosas, los juegos bruscos, que generan peleas, y las inquietudes sexuales de la adolescencia quedan también reflejadas en el guión.

Un documento revelador de lo que supone vivir en un país ocupado por un ejército extranjero que estigmatiza una raza y en el que el director y guionista ha plasmado sus recuerdos de infancia.

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