Una vida
amenazada
Un internado católico con Francia ocupada por el ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial es el
marco en el que se desarrolla la película Adiós
muchachos (Au revoir les enfants) dirigida por Louis Malle.
Dos adolescentes,
Julien y Jean son los protagonistas. El primero, que tiene un hermano en el
centro, va al colegio a regañadientes, mostrando constantemente a su madre el desagrado. Jean se incorpora una vez empezado el curso.
Julien es uno de los
líderes de la clase y muestra interés por Jean, compañero de clase y vecino
en el dormitorio. Poco a poco irán trabando amistad, aunque Jean se muestra
cauteloso debido a su situación, lo que estimula la curiosidad de Julien, que
descubrirá que es judío.
Una delación con tintes de venganza, producida por un exempleado expulsado del
colegio dará al traste con la protección que había ofrecido uno de los sacerdotes de la
escuela a varios chicos judíos, sin que los demás alumnos lo supiesen.
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| Louis Malle |
En cuanto a la
situación que vive el país salen mejor parados en el relato los soldados
alemanes que los colaboracionistas franceses, que exageran su celo por
contentar a los invasores.
Respecto al colegio las quejas de los alumnos, que proceden de familias acomodadas, van
dirigidas contra la austeridad. Las prácticas
religiosas, los juegos bruscos, que generan peleas, y las inquietudes sexuales
de la adolescencia quedan también reflejadas en el guión.
Un documento revelador
de lo que supone vivir en un país ocupado por un ejército extranjero que
estigmatiza una raza y en el que el director y guionista ha plasmado sus recuerdos de infancia.

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