Un continuo suspense
Un corto idilio que acaba
en una precipitada boda del aristócrata Maxim de Winter, que ha enviudado
recientemente, con la acompañante de una dama americana con quien ha coincidido
en un hotel de Montecarlo, se convertirá en una tensa relación por la interferencia en sus vidas del recuerdo de Rebeca, la anterior esposa del aristócrata.
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| Alfred Hitchcock |
El misterio que rodea la vida y desaparición de Rebeca es el
hilo conductor de la película, cuyo desarrollo puede desconcertar al espectador a medida que se van sucediendo los acontecimientos y conociendo detalles de la vida de la difunta.
Sorprende la actitud del juez, tras localizarse el cadáver de Rebeca, en su intento de esclarecer los hechos, por la cercanía al posible acusado, así como el descaro con que se manifiesta quien fue el amante de la fallecida.
Aunque no es el propósito del guión, se puede inferir del desarrollo de la historia la importancia en las relaciones de pareja del noviazgo para que cada uno tenga tiempo de disponer de un conocimiento suficiente del otro antes de comprometerse.
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| Joan Fontaine |
Destaca la actuación de
Joan Fontaine en el papel de la segunda esposa de de Winter. Su expresión
acomplejada ante el boato que acompaña la vida en la mansión, tan diferente a
lo que había vivido hasta entonces, y el tormento que le supone estar desbordada por la omnipresente presencia de Rebeca en el imaginario colectivo de la mansión imprime realismo
a su papel.
A pesar de los setenta y cinco años transcurridos desde su estreno es una película que vale la pena ver.
A pesar de los setenta y cinco años transcurridos desde su estreno es una película que vale la pena ver.



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