martes, 29 de diciembre de 2015

Una protagonista virtual

Un continuo suspense

La magia de Hitchcock para mantener la tensión narrativa en el transcurso del guión se hace patente en Rebeca (Rebecca).

Un corto idilio que acaba en una precipitada boda del aristócrata Maxim de Winter, que ha enviudado recientemente, con la acompañante de una dama americana con quien ha coincidido en un hotel de Montecarlo, se convertirá en una tensa relación por la interferencia en sus vidas del recuerdo de Rebeca, la anterior esposa del aristócrata. 

Alfred Hitchcock
Los problemas para la nueva esposa de Maxim, de quien no se cita el nombre durante toda la película, se inician cuando, tras la luna de miel, llega el matrimonio a la inmensa mansión del aristócrata, Manderley, atendida por decenas de sirvientes, cuya ama de llaves, la señora Danvers, idolatra a Rebeca.

El misterio que rodea la vida y desaparición de Rebeca es el hilo conductor de la película, cuyo desarrollo puede desconcertar al espectador a medida que se van sucediendo los acontecimientos y conociendo detalles de la vida de la difunta.

Sorprende la actitud del juez, tras localizarse el cadáver de Rebeca, en su intento de esclarecer los hechos, por la cercanía al posible acusado, así como el descaro con que se manifiesta quien fue el amante de la fallecida.


Joan Fontaine
Aunque no es el propósito del guión, se puede inferir del desarrollo de la historia la importancia en las relaciones de pareja del noviazgo para que cada uno tenga tiempo de disponer de un conocimiento suficiente del otro antes de comprometerse.

Destaca la actuación de Joan Fontaine en el papel de la segunda esposa de de Winter. Su expresión acomplejada ante el boato que acompaña la vida en la mansión, tan diferente a lo que había vivido hasta entonces, y el tormento que le supone estar desbordada por la omnipresente presencia de Rebeca en el imaginario colectivo de la mansión imprime realismo a su papel.

A pesar de los setenta y cinco años transcurridos desde su estreno es una película que vale la pena ver.

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