miércoles, 16 de septiembre de 2015

Gestionar el aburrimiento

Con otra mirada

Laura Markham
Algunas veces mis hijas me sorprenden cuando a renglón seguido de haber acabado una actividad, aún de aquellas que requieren un ejercicio físico exigente, te dicen: “Qué hacemos ahora, me estoy aburriendo”. 

Algunos psicólogos dicen que es bueno que los niños se aburran, que a esas edades se traduce en que no han de esperar que constantemente se les entretenga. Laura Markham lo llama tiempo no estructurado indicando que “da a los niños la oportunidad de explorar su mundo interno y externo, lo cual es el comienzo de la creatividad. Esta es la manera en la que aprenden a comprometerse con ellos mismos y con el entorno, a imaginar, inventar y crear”. (1)

J. A. Vallejo-Nágera
Hace ya bastantes años, el protagonista murió hace 25 y en España sólo había una televisión, el psiquiatra y polifacético Juan Antonio Vallejo-Nágera dijo en una entrevista que el aburrimiento era falta de interés y que en su casa, con su mujer e hijos, habían ideado un juego cuando estaban viendo un programa soporifero que consistía en analizar por qué ese espacio les parecía aburrido, y jugando de esta manera desaparecía el tedio, habían encontrado un punto de interés. Lo cuento como lo recuerdo, no he logrado encontrar un documento que lo avale.

Del mismo modo se manifiesta Wayne W. Dyer en Tus zonas erróneas: “El concepto del aburrimiento implica la incapacidad para usar el momento presente en actividades que te ayuden a realizarte..." (2) "para usar tu mente activamente lo que tienes que hacer es ver cuáles son la gente y las cosas que te crean conflicto y decidir entonces cuáles son los esfuerzos mentales que harán que estos mismos hechos y estas mismas personas actúen positivamente para ti.” (3)

Hay momentos en la vida en que no es posible zafarse de alguna actividad que se promete ser aburrida. En la medida en que se afronte con una actitud proactiva, buscando puntos de interés en su entorno, no sólo es probable que se desvanezca esa primera impresión sino que, además, algo de provecho se sacará.

*Laura Markham: Por qué el aburrimiento es bueno para tu hijo, publicado el 6 de marzo de 2012 en 
**Wayne W. Dyer: Tus zonas erróneas (Your Erroneus Zones) 1976. Mondadori-Grijalbo. Mitos autoayuda 2000. Traducción María del Pilar Donoso. 9. Terminando con las postergaciones ahora mismo. El aburrimiento: una resultante de la postergación. Página 246 
***Wayne W. Dyer:, obra citada, 1. Haciéndote cargo de ti mismo. La posibilidad de elección: tu libertad fundamental. Página 35





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