Cada caminante ha de
seguir su camino
La vida cotidiana de dos
hermanas ancianas, Ursula y Janet, en un pueblo costero inglés, Cornwall, se ve
perturbada cuando descubren el cuerpo de un hombre en la orilla de la playa. A
partir de ahí se construye el guión de La
última primavera (Ladies in Lavender) dirigida por Charles Dance y basada
en un breve relato de William J. Locke.
Las ancianas se hacen
cargo del náufrago, Andrea, que necesita recuperarse de sus heridas. Lo hacen
con esmero superando las barreras idiomáticas. Descubren su habilidad con el
violín y a medida que su estado de salud mejora se va integrando en las
actividades del pueblo. La irrupción de Olga, una pintora rusa que ha venido a inspirarse
para recuperar su capacidad artística y es hermana de un afamado violinista,
cambiará el rumbo de los acontecimientos. Andrea abandonará precipitadamente
Cornwall sin despedirse cuando se le presenta una oportunidad profesional.
La historia se ubica en
los años previos a la segunda guerra mundial. En el guión apenas se tratan las
circunstancias que han llevado a Andrea y Olga a Cornwall, y pone atención en
la bondad de las ancianas, el sentido común de la sirvienta, Dorcas, los
riesgos del afecto mal entendido, los celos de algunos lugareños y el poder aglutinador
que produce la música.
Aceptar que cada persona
ha de seguir su camino, es el reto al que se enfrentan las ancianas y que
resuelven con entereza.
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