sábado, 19 de septiembre de 2015

La riqueza de compartir el pensamiento

Saber y comunicar

Hay una famosa frase del político y orador ateniense Pericles* que se utiliza para reflexionar sobre el arte oratorio: «El que sabe y no se explica claramente, es igual que si no pensara». Según Julián Marías** ha llegado a nuestro conocimiento a través del historiador griego Tucídides***.

Cuando escucho y/o miro una tertulia política espero de los participantes que enriquezcan mi conocimiento de la realidad a través de los argumentos y datos que aportan. Considero que los tertulianos deberían ser personas con suficiente preparación para opinar del tema que se trata y en posesión de información relevante que pueden compartir con quienes les están oyendo y/o viendo.

Desgraciadamente en muchos casos no es así, especialmente en las televisadas. Lo padecemos cuando el espectáculo se come al razonamiento, el debate se convierte en un conjunto de monólogos, se sobreactúa, abunda el vocerío y las posturas monolíticas, se convierte en un foro para promocionar consignas de los partidos políticos, se habla sin conocimiento de causa…

El afamado comunicador radiofónico Luís del Olmo, indicaba cuales eran los enemigos de la radio “que contaminan su mensaje: la banalidad, la falta de rigor, la improvisación, el hablar por hablar, el darlo todo por bueno, el griterío, la burocracia, el oficialismo, la sumisión a la publicidad, la docilidad a la voz de su amo; hay que eliminar este tipo de molestos invitados y recorrer las ondas ligeros de equipaje.”****

Pero volviendo a la frase de Pericles, no basta conocer la realidad sino que hay que saberla expresar. Le había oído en alguna ocasión al mismo Luís del Olmo hablar sin nombrarlas de algunas incorporaciones fallidas a su programa, personas de gran valía profesional que no pasaban la prueba de saber comunicar a través de las ondas.

Se dice, quizá son fabulaciones, que le resulta más difícil enseñar a un superdotado que a uno que ha sacado sus estudios a trancas y barrancas. El motivo radica en que el primero apenas ha tenido que esforzarse para alcanzar el conocimiento de la materia mientras que el segundo ha tenido que aprender a superar sus limitaciones en el aprendizaje. De esta distinta experiencia se sigue un distinto grado de comprensión de las dificultades que surgen en el proceso de aprendizaje del alumno.

Oxigenar el pensamiento, que salga a la luz a través de la conversación o los escritos, tanto da el número de destinatarios, para poder comparar y corregir, para enriquecerse de argumentos pegados a la realidad, para aprender a transmitir lo que a uno le bulle en su interior.

Es una buena gimnasia intelectual, aunque nos puede asaltar el temor que se anunciaba en la leyenda que Salvador Sostres anotaba en su columna Guantánamo del periódico ‘El Mundo’: “escribir es meterse en problemas”. Y entonces… Tengo grabada y ha sido motivo de reflexión en más de una ocasión una frase que oí en una película: “vivir con miedo es vivir a medias”.

**Julián Marías: Lo que dijo Pericles. Artículo publicado en ABC el 7 de mayo de 1998, extraído de www.conoze.com/doc.php?doc=1926



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