lunes, 14 de septiembre de 2015

El coste de ir contracorriente

Cuando la fe se convierte en ideología

La herencia del viento. La vi en un plafón de la biblioteca municipal donde destacaban libros y DVD con temática educativa. Leí el resumen que aparecía en la carcasa, miré los intérpretes y me decidí a pedirla prestada.

En la escuela pública de Hillsboro, en el estado de Tennessee, un profesor enseña la Teoría de la Evolución de Darwin a sabiendas que hay una ley del estado que le impide hacerlo. Es arrestado y lo que era un conflicto local repercute en toda la nación por la irrupción de un personaje que había aspirado a la presidencia de los EE. UU., Matthew Brady, que se ofrece como fiscal voluntario. La relevancia que adquiere el caso lleva a la población al redactor de un periódico de Baltimore que se encarga de contratar al abogado de la defensa, Henry Drummond. Es un juicio ideológico motivado por una ley que obliga a enseñar en las escuelas el origen del hombre según una interpretación literal del Génesis.

El pueblo está sugestionado por la enseñanza de una creencia peculiar de la Biblia, dirigida por un pastor que pone el acento en presentar un Dios justiciero al que hay que temer. Las manifestaciones en contra del acusado y su abogado se suceden y la actitud de Brady añade tensión al proceso por pretender convertirse en defensor de la fe y costumbres del pueblo.

Dirigida por Stanley Kramer, con un gran duelo interpretativo entre Spencer Tracy y Fredric March, es una película que invita a la reflexión, muy apropiada para una sesión de cine-forum. El director abusa de escenas folclóricas y carga las tintas en algunos personajes, quizá con la pretensión de destacar lo que quiere denunciar, però esta escenificación resta intensidad al contenido de algunos de los diálogos.

El tema se puede extrapolar a otras situaciones en las que una población se ve encorsetada por una ideología que no deja pensar a sus habitantes, que la siguen por mimetismo, gregarismo o miedo a ser estigmatizados si se apartan del camino trazado.

Se basa en hechos reales y el origen del título procede del versículo de los Proverbios (11, 29): «El que perturba su casa, solo heredará el viento, y el insensato, será esclavo del sabio de corazón»*  que se verbaliza en una escena hacia el final de la película.






No hay comentarios:

Publicar un comentario