Un periodista comprometido
He seguido la
trayectoria profesional en prensa, radio y televisión del periodista Ramon Pi
desde que era articulista en La Vanguardia. Le admiro por su coherencia
profesional y vital, porque no le ha importado ir contra corriente, porque es de
los tertulianos que te ilustra, huye del chascarrillo, quiere argumentar,
aunque en muchas ocasiones le corten. Me ha ayudado a comprender muchas de las
cosas que suceden en los entresijos de la política y se lo agradezco, porque es
lo que espero recibir cuando escucho o veo una tertulia, no me interesan las
batallas dialécticas insustanciales, quiero saber más para intentar comprender
mejor.
Tengo recogidos
varios fragmentos de sus escritos, hoy me detengo en uno que escribió en
su etapa de director del diario Ya, en el que habla de amor y felicidad:
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| Ramón Pi |
El mundo se
mueve, y lo mueven las grandes pasiones humanas: si no es el amor, es el odio,
o la ambición de poder o de riqueza. Y me parece que estamos en nuestra
sociedad permitiendo que la gran pasión humana que es el amor ceda su lugar a
otros móviles de nuestro comportamiento. Permitimos que se olvide que el amor
es lealtad, es solidaridad, es sacrificio gustoso, es, en suma, entrega al ser
amado. ¿Me quieres? Sí. En esta afirmación hay, debe haber, un contenido de
autodonación y de compromiso capaz de superar los obstáculos que la vida opone
a nuestra felicidad. Por eso creo que lo contrario del amor no es el odio, sino
el egoísmo. Se están publicando recientemente bastantes títulos acerca de la
búsqueda de la propia felicidad, y en todos ellos hay un aspecto que yo quiero
destacar: ¿quiere usted ser feliz? Busque la felicidad ajena, ame a sus
semejantes. Si esto se convirtiera en práctica vivida, el mundo se movería de
otra manera.
Pero los humanos
somos contradictorios, y tenemos cierta propensión a acomodar la norma a
nuestro comportamiento cuando nuestra conducta no se ajusta a la norma. Así
tratamos de sentirnos más en paz con nosotros mismos. Pero con el amor esto no
funciona, porque el amor es la gran paradoja; en el amor se encuentra la
felicidad propia cuando se busca la ajena. Cuando vemos una pareja de ancianos
que se quieren comprendemos que hay que renunciar para obtener, que hay que
entregar para recibir, y que la norma del amor es incompatible con el egoísmo.
Por eso es muy importante, en estos tiempos de movidas, rescatar el amor
verdadero del desván donde lo quieren poner los incapaces de entender el valor
de la propia entrega.*
*Ramón Pi: ¿Me
quieres? Sí - Diario Ya, suplemento ‘Papeles para la libertad LXXII’ - 7/3/89

Amigo Joaquim que bien te expresas, admiro tu forma de ver el mundo y la forma de exponerlo de forma tan natural como tu eres te doy la razón en este escrito ,AMOR es entrega total sin olvidarse de uno mismo como en mi caso ,no se si lo conoces aseguraría que si pero también comprendo tu posición y la respeto y entiendo perfectamente jamas dejare de admirarte como persona y amigo eres un ser con una caja fuerte de valores humanos hermosos sigue así amigo, un abrazo y mi respetuoso saludo .
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