viernes, 8 de enero de 2016

Relaciones y compromisos

No basta con el sentimiento

Me resulta difícil comentar una película cuando no me ha gustado, pese haberla visto en su totalidad intentando encontrar elementos positivos.

Los climas (Iklimler), dirigida por Nuri Bilge Ceylan, es una película muy lenta, con poco diálogo, donde se pone especial énfasis en los gestos y las miradas. No es agradable de ver por su frialdad, se hace pesada y visionarla en turco, aunque subtitulada, supongo que no ha ayudado.

Nuri Bilge Ceylan
La relación sentimental entre Isa, profesor de arqueología que esta haciendo la tesis doctoral, y Bahar, que forma parte del equipo técnico en el rodaje de telenovelas, es el eje de la trama. Se inicia en el transcurso de unas vacaciones en Kas, localidad mediterránea de Turquía, donde se hace patente el distanciamiento entre la pareja que decide romper su relación. Tras la ruptura Isa recurre a Sarap, una amante esporádica que ha sido el motivo del enfriamiento de la relación con Bahar. Pero esa relación no le llena y modifica su plan de vacaciones para ir a buscar a Bahar en el lugar donde esta trabajando. Intenta regalarle los oídos con promesas de cambio, de compromiso, que suenan huecas porque es insincero al contestar la única pregunta que le hace Bahar. A pesar de todo, Bahar lo pasa mal por el apego emocional que mantiene con Isa.

Entre los comentarios que he recogido de José María Contreras, que tiene experiencia en tratar casos relacionados con la familia y las parejas, he buscado algún fragmento relacionado con el tema tratado por la película y he encontrado el siguiente:
José María Contreras
“Se dice, probablemente con razón, que el mes que más divorcios hay es en septiembre. Después de pasar juntos 30 días, muchas personas se dan cuenta que no se conocen, que no quieren convivir, que han perdido la ilusión. Yo creo que el problema es más profundo: no sabemos mantener los cariños. Hemos confundido querer con sentir y en el momento que no se siente nada nos creemos que no queremos. El sentir no es voluntario, el querer sí. Si el cariño fuera sólo sentir, el ser humano no sería dueño de sus cariños, porque uno no es dueño de sus sentimientos, lo cual significaría, simple y llanamente, que el hombre no sería libre. El cariño es una relación ternaria entre sentimiento, inteligencia y voluntad. Cuando el sentimiento falla, hay que echar mano de la inteligencia, para saber lo que hay que hacer para seguir queriendo, así como de la voluntad para hacer lo que ha visto uno lo que hay que hacer para seguir queriendo. No se trata de tener o no tener ilusión, sino de poner ilusión que es lo que uno puede hacer para mantener los cariños.”*

A veces una mala película, desde mi punto de vista, puede proporcionar una reflexión provechosa.

*José María Contreras: Llevar razón - La Gaceta de los Negocios, miércoles, 3 de septiembre de 2008



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