No
basta con el sentimiento
Me
resulta difícil comentar una película cuando no me ha gustado, pese haberla
visto en su totalidad intentando encontrar elementos positivos.
Los
climas (Iklimler), dirigida por Nuri Bilge Ceylan, es una película muy lenta,
con poco diálogo, donde se pone especial énfasis en los gestos y las miradas. No
es agradable de ver por su frialdad, se hace pesada y visionarla en turco, aunque subtitulada, supongo que no ha ayudado.
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| Nuri Bilge Ceylan |
La
relación sentimental entre Isa, profesor de arqueología que esta haciendo la
tesis doctoral, y Bahar, que forma parte del equipo técnico en el rodaje de
telenovelas, es el eje de la trama. Se inicia en el transcurso de unas
vacaciones en Kas, localidad mediterránea de Turquía, donde se hace patente el distanciamiento entre la pareja que
decide romper su relación. Tras la ruptura Isa recurre a Sarap, una amante esporádica que ha sido el motivo del enfriamiento de la relación con Bahar. Pero
esa relación no le llena y modifica su plan de vacaciones para ir a buscar a
Bahar en el lugar donde esta trabajando. Intenta regalarle los oídos con promesas de cambio, de compromiso, que suenan huecas porque es insincero al
contestar la única pregunta que le hace Bahar. A pesar de todo, Bahar lo pasa
mal por el apego emocional que mantiene con Isa.
Entre
los comentarios que he recogido de José María Contreras, que tiene experiencia
en tratar casos relacionados con la familia y las parejas, he buscado algún
fragmento relacionado con el tema tratado por la película y he encontrado el
siguiente:
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| José María Contreras |
“Se
dice, probablemente con razón, que el mes que más divorcios hay es en
septiembre. Después de pasar juntos 30 días, muchas personas se dan cuenta que
no se conocen, que no quieren convivir, que han perdido la ilusión. Yo creo que
el problema es más profundo: no sabemos mantener los cariños. Hemos confundido
querer con sentir y en el momento que no se siente nada nos creemos que no
queremos. El sentir no es voluntario, el querer sí. Si el cariño fuera sólo
sentir, el ser humano no sería dueño de sus cariños, porque uno no es dueño de
sus sentimientos, lo cual significaría, simple y llanamente, que el hombre no
sería libre. El cariño es una relación ternaria entre sentimiento, inteligencia
y voluntad. Cuando el sentimiento falla, hay que echar mano de la inteligencia,
para saber lo que hay que hacer para seguir queriendo, así como de la voluntad
para hacer lo que ha visto uno lo que hay que hacer para seguir queriendo. No
se trata de tener o no tener ilusión, sino de poner ilusión que es lo que uno
puede hacer para mantener los cariños.”*
A
veces una mala película, desde mi punto de vista, puede proporcionar una
reflexión provechosa.
*José
María Contreras: Llevar razón - La Gaceta de los Negocios, miércoles, 3 de
septiembre de 2008


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