Con la ayuda de la
amante de su marido
Hay películas a las que
cuesta encontrar el sentido y a medida que avanza la filmación te vas
preguntando hacia dónde se dirige el guión. Esa sensación se produjo mientras
veía El color púrpura, dirigida por
Steven Spielberg. Sabía que había obtenido muchas nominaciones pese a no haber
obtenido ningún Oscar, circunstancia que aprovecharon los guionistas de Saber y ganar para utilizarlo en la
sección ‘la parte por el todo’.
Celie es analfabeta y está
muy unida a su hermana Nettie, su vida se empieza a torcer cuando su padre
abusa de ella. De esta relación tendrá dos hijos que su padre le arrebatará en
el momento de nacer, desconociendo ella su destino.
Albert, un granjero
viudo con tres hijos, pretende a Nettie, pero su padre no consiente esta
relación y le da la opción de llevarse a Celie. Acepta a regañadientes porque
la casa está muy descuidada y sus hijos mal atendidos. La maltratará con
frecuencia y se permitirá traer a casa a su amante, la cantante Shug, a quien
Celie tratará como si fuera la dueña.
El control que quiere
ejercer Albert sobre Celie impide a esta recoger el correo, donde van llegando
cartas de Nettie que Albert esconde. Sorprendentemente la relación con Shug
será la que le permitirá salir de la cárcel psicológica en que se desarrolla su
vida. Le entrega una carta de su hermana que ha recogido del buzón y al leerla
descubre que vive en una misión en África, que le ha ido enviando cartas y que
los hijos de Celie están con ella. Este hecho representará un punto de
inflexión en la vida de Celie que con la ayuda de Shug descubrirá donde se
esconden todas las cartas que su hermana le ha enviado. Una vez ordenadas por
fecha las irá leyendo e imaginando lo que le cuenta su hermana.
Todo ello le dará
fuerzas para enfrentarse a Albert y dejarlo, pese a la maldición que le
profiere: “nadie te va a querer porque eres negra, pobre y fea”. Con la ayuda
de Shug saldrá adelante y gracias a la herencia de su padre, que resulta ser
padre adoptivo, pondrá en marcha un negocio.
La parte más emotiva
llega en los últimos compases del film. Primero por la reconciliación entre
Shug y el reverendo Samuel en una escena rocambolesca y, por fin, en el
anhelado reencuentro de Celie con su hermana y sus hijos.
Celie va relatando a
Dios lo que le va aconteciendo, buscando respuestas. Su vida parece que se
encamina al abismo hasta que aparece Shug y se convierte en la mejor aliada. Los
lazos de sangre, encarnados en Nettie y sus hijos, le darán la fuerza que
necesita para salir del pozo.
La primera parte de la película me ha parecido insulsa, enfocada en describir acontecimientos. A partir del encuentro entre Shug y Celie, adquiere otro tono, profundizando en aspectos psicológicos de los personajes que mejoran la intensidad dramática de la historia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario