sábado, 2 de enero de 2016

El líder era el más frágil

La tarea educativa requiere sensatez y dinamismo

Peter Weir
Tras el fallecimiento del director comercial de mi empresa, su sustituto convocó a un grupo de empleados para darse a conocer. De hecho no era del todo desconocido, porque hasta entonces había ejercido como directivo en el área tecnológica. Acababa de llegar de EEUU donde había realizado un master pagado por la empresa. La presentación fue sorprendente, por original, y buena parte de su discurso iba acompañado de escenas de El club de los poetas muertos. No quedó muy claro qué pretendía transmitir, sólo recuerdo que al salir una compañera comentó ‘al final todos hacían lo que el profesor les proponía’. Desde entonces tuve curiosidad por ver esta película, que se renovó tras la muerte de Robin Williams. Por fin, he podido ver este film dirigido por Peter Weir. Hace unos meses también leí el libro del mismo título de Nancy H. Kleinbaum, que me pareció bastante superficial.
Nancy Kleinbaum

El escenario: Un internado de élite, Welton Academy, que quiere hacer honor a sus principios: tradición, honor, disciplina y grandeza. Unos padres que tienden a quieren ver proyectadas sus aspiraciones en los hijos que tienen allí escolarizados. Un profesor con métodos pedagógicos que desentonan con el centro. Unos alumnos ávidos de autonomía y libertad, que lo expresan saltándose las normas, potenciando la camaradería y dejando fluir su imaginación a través de la poesía.

La propuesta educativa del colegio, con su director al frente, es rígida, anquilosada, alérgica a los cambios e impermeable a cualquier innovación pedagógica. El profesor de literatura, Keating, inculcando el carpe diem como mantra, actúa con insensatez por su actitud deliberadamente provocativa, a pesar de conocer el colegio por haber sido exalumno, y por no medir las consecuencias de su influencia en los alumnos. De los padres destaca la actitud del progenitor de Neil, que trata a su hijo como un títere, pretendiendo planificarle toda su vida, y con su altivez es incapaz de percibir sus propios errores. De los alumnos Neil, líder entre sus compañeros, está acomplejado frente a las desmesuradas pretensiones de su padre, al que es incapaz de contradecir. Sin embargo, Todd, tímido y retraído, es capaz de superar sus complejos para denunciar públicamente lo que considera una injusticia.

La película tiene muchos elementos de reflexión que conviene tener en cuenta por los que participamos en tareas educativas como padres o docentes, más allá de la simpatía o antipatía que nos transmitan los personajes.





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