Sin
llegar a planteárselo de antemano
Acabamos
de celebrar la fiesta popular de los Reyes Magos, en la que se recuerda que
unos personajes sabios que eran astrónomos vieron un signo en el firmamento,
una estrella, y se pusieron en camino siguiendo su estela para ir a adorar al
Niño Jesús en Belén.
En
palabras de Joseph Langford “según las Hermanas de Loreto que la conocieron
durante su formación, Madre Teresa siempre había sido generosa con Dios, pero
no se había destacado de forma particular. Lo que tenía de especial la joven
hermana Teresa, hablando desde el punto de vista humano, era que nada resultaba
especial; no había nada meramente humano en ella que pudiera explicar su
transformación posterior.”
Y
esa transformación se produjo el 10 de septiembre de 1946, en un tren camino de
Darjeeling para asistir a un retiro espiritual. Esa fecha fue pare ella el día de la
inspiración, en la que vio con claridad lo que Dios le pedía, aunque era difícil de
poder transmitir: “su encuentro con la sed de Dios”, porque la gracia
espiritual que recibió se resumía en atender a las palabras de Jesús en el Calvario:
“Tengo sed”.
Responder
afirmativamente suponía dejar la orden religiosa y ponerse a trabajar
atendiendo a las personas desahuciadas de los suburbios de Calcuta. A partir de
ahí un trabajo fecundo que se ha extendido por todo el mundo, pero sin que el
inmenso trabajo que tenía por delante impidiese intensificar su relación con
Dios, que es lo que daba sentido a toda su labor: “Cuando salió fuera por
primera vez sola para dirigirse a los barrios pobres, dejando atrás su
existencia conocida, casi tenía cuarenta años. Después lanzaría una red pionera
de albergues para enfermos de sida a los setenta años. Y cuando se aprobó
nuestra comunidad de sacerdotes ya había cumplido ochenta y dos años. Ella es
la prueba de que nunca es demasiado tarde para que Dios nos transforme, nunca
es demasiado tarde para lanzarnos a un nuevo plan, para emplearnos en el bien”.
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| Joseph Langford |
Todo
ello lo comenta Joseph Langford en El
fuego secreto de Madre Teresa, un texto revelador de lo que bullía en el
interior de esta religiosa que la Iglesia va a canonizar este año. Para los que leyeron Ven, se mi
luz y se quedaron sobrecogidos por la oscuridad interior de Teresa de
Calcuta en las cartas que allí transcritas, este libro es un complemento
necesario. Algunos párrafos son ilustrativos:“es preciso asegurarnos primero de
que no malinterpretamos su «oscuridad», una oscuridad que Dios le permitió
experimentar como una participación en la noche interior de los más pobres de
los pobres de Calcuta”... “¿y los informes que sugerían que Madre Teresa había
sufrido una crisis de fe, o peor, que su sonrisa y su devoción a Dios y al
prójimo eran poco más que hipocresía? Categóricamente, la noche oscura de Madre
Teresa no fue una crisis de fe, ni representa una vacilación por su parte.
Lejos de ser una pérdida de fe, sus cartas revelan, más bien, su fuerte lucha y
la victoria de la fe, el triunfo de la luz de la fe que brilla incluso en la
oscuridad, pues «las tinieblas no la abrazaron» (Juan 1, 5). Las mismas cartas
que relatan su oscuridad a un nivel sensible (y no al nivel de la fe) dan
testimonio, también, de su creencia inamovible, incluso cuando ya no percibía
la presencia de Dios. Sus cartas revelan un ejercicio supremo, incluso heroico,
de fe en su cenit, libre de dependencia de circunstancias o sentimientos."

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