lunes, 25 de enero de 2016

Atrapada emocionalmente

La cortesía puede poner en un brete

Un médico al que conocí en una asociación deportiva me comentaba el proceso de algunas rupturas matrimoniales en colegas suyos del hospital donde trabajaba. “Un hecho aparentemente intrascendente como tomarse una Coca-cola con la enfermera en el bar del hospital puede ser el inicio.” ¿Cómo se complica? Cuando este hecho esporádico va convirtiéndose en una costumbre, se está pendiente de la cita, se compara el aspecto de la enfermera, acicalada en la consulta, con la de la esposa al llegar a casa, hay una cierta complicidad profesional… y se deja trabajar a la imaginación.

Es un ejemplo de tantos casos de crisis matrimoniales entre parejas que se llevan bien, pero un hecho aparente banal abre una rendija que puede ir ensanchándose si no se toman precauciones, resquebrajando el edificio familiar.

David Lean
Una de estas situaciones se plantea en la película Breve encuentro (Brief Encounter) película estrenada en 1945 dirigida por David Lean. Los protagonistas están casados, ella tiene la costumbre de viajar a una ciudad próxima los jueves donde pasa el día, él trabaja en dicho lugar. El punto de encuentro será la cafetería de la estación de tren y un pequeño incidente. Luego la cortesía mal entendida y la falta de cautela irán creando  una tensión emocional cada vez más difícil de romper.

La historia la cuenta mentalmente la mujer, que se considera incapaz de relatarla a su marido. Detalla el desarrollo del proceso, donde el exceso de confianza derivado de una vida tranquila, sin sobresaltos, puede poner en un brete la convivencia familiar. Pero el conflicto no sólo cabe achacarlo a los protagonistas, sino que también influye la actitud del entorno más cercano, por ejemplo, cuando el marido ensimismado en su crucigrama apenas presta atención a lo que le cuenta su mujer.


Evitar la relajación en la relaciones de pareja podría ser uno de los mensajes que se puede extraer. La comodidad suele ser un mal presagio que conduce a la rutina o al enfriamiento. No hay que dar nada por hecho, aunque medie un mutuo compromiso sincero. Conviene estar atentos a los pequeños sucesos que se producen en el entorno familiar.




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